Ay! los hermanos
Yo quisiera hablar de la mía un poco.
Nos llevamos 13 años. Parece una distancia insuperable, pero nada más lejos de la realidad. Cuando yo era pequeña, ella cuidaba de mi. Cuando tenía 19 años se casó y salió un poco de mi vida. Lloré tanto esa noche que mis padres tuvieron que dormir conmigo una temporada, porque estaba inconsolable.
Poco después empezaron las desgracias en su vida. Una vida para nada fácil. Vi cosas que difícilmente se olvidan y sobreviví a otras que me hicieron tal como soy. Entre todos, superamos una enfermedad nerviosa que por poco la lleva a la tumba gracias a un diagnóstico erroneo (creo recordar que yo tenía unos 7 u 8 años). Poco a poco y pese a esa enorme diferencia de edad pasé a ser su confidente (cuando debería haber sido al contrario) y juntas pasamos por embarazo (adoro a mi sobrino), separaciones, nuevos amores, engaños, mentiras, amigos, enemigos, envidias, etc...
Ella logró criar a un niño sola, trabajando muchísimo. Nunca, jamás, perdió la sonrisa ni la luminosidad de su mirada. Nunca perdió su alegría.
Cuando ha roto con alguien siempre ha quedado bien, siempre ha tenido buenas palabras y continuó siendo amiga suya (cosa que en esta sociedad es impensable)
Millones de veces nos hemos comportado como niñas pequeñas, dándonos cojinazos a las 3 de la mañana mientras el resto de la familia dormía. Nos hemos reido como bobas con tal o cual película/serie/programa. Soy una de las personas que más fácilmente la hace reir y una a la que más caso hace.
¿Admirais a Luz Casal o a Kyle Minogue por la fuerza con la que llevaron su enfermedad? Entonces apuntad a mi hermana en la lista, porque cuando a ella le diagnosticaron cáncer de pecho fue la más grande luchadora del mundo. Con su sonrisa a las sesiones de quimioterapia y radioterapia. Contagiando a médicos y enfermeras con su optimismo. Haciendo que todo el mundo en el hospital la adorara. Sólo derrumbándose una vez entre mis brazos. Sin que le afectaran las heridas del tratamiento, los vómitos, nauseas, malestar, y un largo etc que aparecen como efectos secundarios.
Cuando le cayó el pelo y las cejas no dejó que la acobardara y, aunque siempre fue muy coqueta, andaba con la cabeza bien alta y descubierta ante el mundo. Y pobre del que la mirara raro, porque allí estaban los cientos de "enamorados" suyos (prácticamente todo el barrio) para arrancarle los ojos.
Quiero gritar al mundo el gran orgullo que siento por mi hermana. Quiero gritar también la admiración que siento por alguien tan luchador y tan alegre pese a todo lo malo que le ha brindado la vida. Es la mejor persona que conozco, las más buena, dulce, risueña y maravillosa. Sólo puedo dar gracias al cielo por haberme concedido el gran honor de compartir la sangre que corre por nuestras venas. Y si tuviese que morir por ella, lo haría sin pensarlo.
Gracias manita por ser así